19 mar. 2012

Un hijo de "la Pepa"


Gracias a 'la Pepa', la primera constitución que se acuñó en España, gran referente en toda Europa y en la que fijaron sus miradas muchos países europeos e intelectuales de la época por sus disposiciones tan progresistas, se dio pie a que muchas pequeñas villas, hastiadas de depender de un ayuntamiento lejano y, en la mayoría de los casos, desconocido; pudieran, por fin, ser independientes.
Esto es lo que le ocurrió a Chilches, 'cicerus', (significa garbanzo) que el 1 de junio de 1821 fue ayuntamiento constitucional y se procedió al amojonamiento de su término municipal, quedando definitivamente delimitado en 1833.
Llegó a contar con lista propia de electores para diputados a las Cortes y con la presidencia de Cayetano Ramos Carvajal en el cabildo municipal. Sin embargo, tal y como podría ocurrir ahora porque la ambición por tener más poder es atemporal, llegaron a existir fuertes disputas por el tema recaudatorio y por las jurisdicciones que le correspondían a Chilches y a Vélez Málaga.
Estas fricciones en competencias, tanto por parte del Ayuntamiento de Chilches como del Ayuntamiento de Vélez Málaga, hicieron que se frustrara la independencia y el ayuntamiento se disolvió. Chilches intentó unirse a Benagalbón, pueblo con el que estaba estrechamente vinculado, pero no lo consiguió. Quiso retomar su antigua adscripción con Málaga ,pero por estar el Rincón de la Victoria entre ambos, no pudo ser.
Así que el 31 de agosto de 1868 finalizaron las funciones del Ayuntamiento de Chilches, cuyo alcalde, en ese momento era D. Gabriel Gálvez de Bustamante y quedó incorporado a Vélez Málaga.
Este es el cuento del garbancito, que llegó a ser «una república con todas sus ínsulas», según dijeron en su momento las autoridades de Vélez Málaga, y que acabó siendo parte de un pueblo al que no quería pertenecer y al que evitó, por todos los medios, anexionarse.

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